De nuevo esa sensación de tener que escribir cada sentimiento, y es que no hay día que no sienta nada nuevo ni momento que no recuerde lo feliz que me hace su sonrisa, su mirada o, simplemente estar a su lado.
En tan poco tiempo, me ha pasado algo tan grande, que suerte tengo de poder experimentar esto a su lado. Donde algunos se pasaron años, y otros meses, está el, que en apenas tiempo ha conseguido lo que nadie pudo hacer. Para mi esto es tan nuevo como para el, no se como definirlo, quizá, como ”el subidón de adrenalina que tienes al bajar una montaña rusa” o, ”le quiero tanto que cuando me besa llega un momento que duele”. Y es que, en esta vida, todo se resume en buscar y buscar, hasta encontrarte con la adrenalina de tu día a día, o el ataque al corazón de sus besos.
Me encanta pensar que siempre estará conmigo, me encanta que el lo piense, y me lo repita a cada momento. Me encanta sentir como con un beso me da todo lo que tiene, todo lo que siente y al segundo abrir los ojos, para comprobar que no estoy soñando, que estas son mis perdices y mi felicidad, que aquí, con el, concluye mi cuento de hadas donde el sufrimiento de años atrás valió tanto la pena para estar un solo minuto a su lado.
Que yo lo que quiero es un futuro, no quiero sufrir más, no quiero volver a empezar, ni arriesgarme a volver a las andadas, a pegar cada trocito de escorzo de mi corazón, que tiene más tiritas y remiendos que corazón me queda…
Yo, que me prometí a mi misma no volver a pasar por lo mismo, no volver a ”enamorarme” ni a ”querer” de manera que a lo más mínimo me vuelva débil, llore y no sepa que hacer sin su mano sujetándome a cada paso que doy para que no me tropiece.
Puede que me juzgue la gente por querer tan rápido, por dar todo de nuevo por quien hoy día da todo por mi (pero todo de verdad, no sucedáneos) por olvidar tan rápido pero es tan fácil olvidar cuando te dan tantos motivos para hacerlo, para empezar de nuevo una vida que siempre has soñado, que, al fin y al cabo, le doy las gracias a quien en su día quise tanto como para dar todo por el, porque gracias a esta persona, he podido apreciar a aquel que lo da todo por mi, que lo hace sin esfuerzo, y que por supuesto, con aquel, que merece estar conmigo, que sabe lo que quiere y que lo que quiere soy yo. Hoy, mañana y para SIEMPRE.
Ya era hora de ser débil con quien merece la pena.
.
Cuanto he aprendido a lo largo de estos 5 años, cuando míro hacía atrás y veo cada paso dado, cada caída y cada remontada, me doy cuenta, de que gracias a todas esas suelas gastadas, piedras levantadas y orgullo, soy la persona que soy, mejor o peor, pero aquí estoy una vez más, superandome.
Rendirse es demasiado fácil, y esta claro que siempre me gustó lo arriesgado, siempre, hasta que me enseñó su sonrisa, sentí sus lágrimas, y comprendí que vivir arriesgando esta bien para ser alguien egoísta, que sólo piensa, al fin y al cabo, en sí misma. Por eso hoy, mi parte ” loca” esta guardada en el mismo lugar en el que enterre mis ganas de odiar y mis ganas de no poder vivir sin amor, o en este caso, sin el.
Tal vez lo más arriesgado que he echo fue, no haberte conocido antes.
Dias en los cuales es mejor no levantarse de la cama, o no haber nacido. Se supone que la gente te apoya, y puedes comerte el mundo siendo joven con un sonrisa. Se supone.
Hoy me siento sola, sola de verdad, sin ganas, sin apoyo de quien mas lo esperé y agobiada porque una vez mas no voy a conseguirlo, mas decepciones para esta lista interminable de cosas sin acabar, de decisiones a medio tomar y de, como no, mierda guardada.
¿Se puede esperar algo de esta persona que digo ser
“Yo se que tu ya has dado tus primeros te quieros, te amos y siempres y que te los han dado a ti.
Pero de que me sirve ser el primero, yo quiero ser el ultimo Laura.”
Hace algún tiempo, decidí no volver a sentir nada por nadie, ni el mas mínimo aprecio y mucho menos hacia los hombres, entonces llegaste tu, con tus “no llores” y tus ” yo voy a estar cada vez que me necesites” y, que se yo, me ablandaste lo poco humano que quedaba dentro de mí, haciendo con esto, que cambiase de opinión, que volviera a importarme algo más que mí propio ombligo, algo más que mis seres queridos. Supongo que en esos días me di cuenta de que esta era una de esas oportunidades que sólo pasan una vez en la vida, y de que por una vez, me toca a mi ser lo que soy, una princesa y ser tratada como tal, esta vez me toca disfrutar y ser felíz, pero felíz de verdad, sin sucedaneos en “tarros de miel”, ni siquiera “sasasus de gofres ni panecillos” no. Felíz por no discutir un día si, otro también, felíz porque de una vez por todas, alguien hace TODO lo que está en su mano por mí, ya era hora de tener un novio en condiciones, sin decepciones a largo plazo y sin que me vendan la moto para luego darme el palo. Al fin y al cabo, sólo he tenido que abrir los ojos, mirar y buscar de entre toda la mierda de siempre, el trocito que más deslumbraba, es decir, a él.